Los elogios al dúo que componen Jack y Meg White no le escapan a este, su sexto disco de estudio que vuelve a sorprender con su rock directo y poco convencional, ritmos pegadizos y pequeños homenajes al blues, el rock primigenio y hasta música mexicana. El primer corte de difusión, ‘Icky Thump’, tiene secuencias en spanglish, así como la estética y temática del video.
Se destaca, también, una vuelta al sonido más despojado de los primeros tiempos, más clásico -guitarras distorsionadas, más golpes secos de batería, más aullidos de Jack White- del que se habían alejado en Get behind me Satan, el antecesor.
Con una potencia tan rudimentaria como sofisticada, el álbum fue grabado en un estudio de Nashville -meca del country- en sólo tres semanas. Aunque de todos los anteriores, fue el que más tiempo les demandó. Como bonus, ‘Conquest’, un cover de los 50 de Patti Page. Y el track ‘Baby Brother’ es el bonus 2 que sólo está disponible a través de iTunes.
El misterio que habían imprimido al lanzamiento tuvo continuidad en recitales secretos (flashmob gigs) por los Estados Unidos, donde ocurrió el recital más corto de la historia, entre otras excentricidades.
Se dijo de ‘Icky Thump’:
“Es una especie de resurrección: después de su búsqueda con The Raconteurs, volver a reunirse con Meg le dio a Jack la oportunidad de regresar al pasado, al mito de la hermana-amante y volver a las bases del blues”, Pitchforkmedia.com.
“The White Stripes no tienen empacho alguno en reformular la historia del rock a sus ojos, como si en el nuevo testamento Chuck Berry reemplazase a Elvis, Muddy Waters tuviera los lujos de Tom Jones, e Iggy Pop fuera Ministro de Cultura”, Super45.cl.
“El disco va en progresión de expectativas. Manifiesta, claramente, un crecimiento musical: Los Stripes expandiendo los sonidos de su repertodio musical pero manteniendo el foco, la potencia, la energía y la consistencia de sus mejores trabajos. Para escuchar a todo volumen”, Pop Matters.