Responsable de la última revolución junvenil alternativa, la música electrónica transformó a Detroit y Chicago en adjtivos, a Prodigy y The Chemical Brothers en lÃderes de los charts y a DJs como Paul Oakenfold, Sasha & Digweed en súper estrellas. También sedujo al mainstream de la mano de Madonna, Radiohead y Moby. Slant Magazine relevó la opinión de 300 periodistas, DJs y directivos de sellos discográficos en busca de los mejores álbums del género.
Los primeros puestos:
1 - Kraftwerk - Trans-Europe Express (Capitol, 1977)
En 1977, los alemanes manufactureros del pop robótico celebraron la travesÃa del lujoso tren Transeuropeo con este álbum de arreglos hipnóticos y minimalistas. Configuraron el sonido del futuro, explorando melodÃas emparentadas con los videojuegos y la ciencia ficción tÃpicos de la era, influyendo en toda una generación de músicos, de Radiohead al hip hop, hasta Madonna. Un poema sónico dedicado a Europa, un continente que ha compobado, una vez más, ser el lugar de origen de la innovación musical. Mirá el video.
2 - Massive Attack - Blue Lines (Virgin, 1991)
Mientras C+C Music Factory crecÃa en Nueva York, Massive Attack inventaba en Bristol un sonido diferente, después llamado trip hop. Un soul puro. La culminación de la música negra norteamericana filtrada por la cultura dance europea. Este álbum es un amalgama impecable de house, R&B y hip hop, con un blues envuelto en electrónica pop. Aunque se resistan a las categorizaciones, Massive Attack son los padrinos indiscutidos del trip hop y Blue Lines la obra maestra indiscutida del género.
3 - Aphex Twin - Selected Ambient Works 85-92 (Warp, 1993)
Mucho antes de ser asociado con el nihilista drum n’ bass de “Come To Daddy”, Richard D. James (a.k.a. Aphex Twin) fue un pionero de lo que se llamó “música dance inteligente”. Este álbum, aclamado por la crÃtica, se convirtió en uno de los primeros sÃntomas del ambient techno de inicios de los 90, junto a The Orb. Influenciado por compositores post clásicos como Philip Glass y Kraftwerk, James creó una colección de tracks de house minimalista inaudito.
4 - The Orb - Adventures Beyond The Ultraworld (Inter-Modo, 1991)
Inspirado en las invenciones ambient de Brian Eno en los 70 y la cultura post post disco de los 80, The Orb se convirtió en el primer exponente del ambient house de los tempranos 90. Mezclando beats de house y sombras del reggae y dub con una atmósfera sampladelia (diálogos de pelÃculas, emisiones de radio, cuerdas y coros), este primer álbum fue diseñado para llevar a los oyentes bien lejos de la Tierra. Los diez tracks están concebidos para estar juntos más que por separado, aunque admite muchas inimaginables maneras de disfrutarlo.
5 - Portishead - Dummy (Go! Discs, 1994)
Mientras en los Estados Unidos la muerte de Kurt Cobain elevaba la angustia adolescente del grunge, en Europa Beth Gibbons cantaba “Nobody loves me, it’s true. Not like you do”, con un collage de sonidos que remitÃan al film noir, teclados Hammond, bajos y loops de cinta de casete, a cargo de Geoff Barrow. Sin dudas, Dummy conjura el pensamiento de una persona, pero también de un lugar y un momento amargo cada vez que es escuchado. Y suena tan actual hoy a pesar de los años que han transcurrido.
6 - Brian Eno - Ambient 1: Music For Airports (EEG, 1978)
Con este álbum, el músico, productor y conceptualista inglés Brian Eno relacionó los términos “discreet music” y “ambient” como “música diseñada para inducir calma y espacio para pensar”. Concentrado en cuatro momentos tan discÃmiles como preparados para escucharlos en conjunto, cada track fue creado con melodÃas simples de teclados, loops seriados y voces superpuestas. El efecto es de una extraña liviandad, que fluye entre sintetizadores y bajos y cuerdas en vivo. Music For Airports es el equivalente sónico del arte visual. La escultura de sonido creada por Eno inspiró numerosas imitaciones, marcándole un destino posmoderno de instalación sonora, como que sucedió en un aeropuerto de Nueva York.
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