En los casi 2000 días que pasaron desde el lanzamiento de A Hundred Days Off, Underworld no estuvo quieto: el dúo inglés editó trabajos en formato digital y también una antología de grandes éxitos, colaboraron nuevamente en el soundtrack de películas, y se fueron de gira por todo el mundo, como sólo los grandes grupos lo pueden hacer. Así se prepararon para producir Oblivion With Bells, un disco sin presiones, en el que no están a la búsqueda de la fórmula secreta para hacer otro hit como “Born Slippy”, sino de presentar una obra que se destaque por completa y no sólo sus cortes .
“Crocodile”, primer track del disco y primer simple, sobre una base es el único de todo el álbum que es ideal para sonar en un club –ya salieron unos remixes hechos por Oliver Huntemann- gracias a los preciosos vocales de Karl Hyde que navegan sobre beats y un sintetizador.En las diez pistas restantes -con “Glam Bucket” y “Boy, Boy, Boy” a la cabeza-, la dupla intentó plasmar las experiencias que le dieron estos años llenos de gigs y sus influencias musicales para crear un viaje único a lo Underworld, según sostuvieron en su MySpace.
Se dijo de Oblivion With Bells:
“Oblivion With Bells tiene algo genuino para los fans o los que recién lo conocen buscando emoción más allá que entretenimiento”. Resident Advisor
“No es una sorpresa que Oblivion With Bells sonara como el clásico Underworld”. Stylus Magazine