La forma más cándida del street art llegó a las ciudades, y se conoce como Knitfiti o guerrilla knitting. ¿Quién podría reaccionar mal o protestar ante un árbol vestido con un suéter de colores? Legales o no, estas intervenciones urbanas se expanden por todo el mundo de la mano de diferentes colectivos artísticos. Conocé sus trabajos.
Remombrado grupo de dedos ágiles que ha venido cubriendo objetos del espacio público con sus tejidos por largo tiempo. Comenzó en agosto de 2005, en medio de una discusión entre tejedoras sobre la frustración de no poder finalizar sus proyectos: suéters por la mitad y ovillos de lana juntando polvo en la casa. Hasta que salieron a la calle, con movimientos clandestinos y gangsta rap, había nacido el movimiento que no dejó botella ni monumento público por etiquetar con su inusual huella.
Mirá cómo trabajan en este video:
El increíble traje a medida bautizado Tree Cozy (foto), está tejido al crochet y le insumió 500 horas a Carol Hummel, su autora. Estuvo abrigando al árbol durante tres años, en la casa de gobierno de Cleveland Heights, hasta hace muy poco tiempo.
Un proyecto clandestino de Lauren Marsden, que se propuso cubrir la señalética de Victoria, British Columbia, con réplicas tejidas. Las dimensiones y las fuentes son idénticas.
La flor tejida que fue plantada en los jardines del casino de Mónaco es una de las tantas que envían los lectores que han dejado desde plantas hasta piedras y hongos de lana en diferentes locaciones.
Un colectivo sueco que, además de sus trabajos en colores brillantes, confeccionó un mapa para que los turistas de visita en Estocolmo los encuentren. Acá su perfil en Flickr.
La madre de todos los proyectos de Knitfiti. Una estación de gas abandonada en Syracuse, Nueva York, cubierta por completo con tejidos en un esfuerzo sin precedentes, encabezado por la artista Jennifer Marsh. Más de 3 mil paneles tejidos fueron unidos para cubrir el edificio, del que ni siquiera las chimeneas quedaron desnudas.