Acostumbrado a hacer rankings de canciones y bandas junto a sus amigos, Julián Perla de Mi Pequeña Muerte se preguntó hace poco qué había pasado en la primera década del nuevo milenio. Cuando listó sus preferidos se dio cuenta que entre sus discos favoritos de los últimos diez años había muchos solistas y eligió los cinco mejores para Flowmi.
Después de mostrar su lado intimista con The Boatman Calls, Nick repite la formula y vuelve a hacer girar su musica alrededor del piano, pero los Seeds vuelven a tomar protagonismo y aportan su cuota natural de maldición. Un disco orquestal, tan atravesado por la tensión entre la paz y la furia, que hasta en los instantes de calma y preciosismo, uno mira a los costados como esperando la trompada.
La peor noticia musical de la década (su suicidio), se vio multiplicada al escuchar este disco póstumo: Elliot estaba en su mejor momento creativo, molesta saber cuantas canciones no serán escritas por el, y de toda la música que nos priva su muerte. Tal vez el mejor disco de su carrera, canciones brillantes como “King’s Crossing”, “Get Lost” o “Pretty” nos recuerdan que hemos perdido al mejor heredero de la tradición lennoniana.
El Hijo de Ian Dury (aquel de “Sex and drugs and rock and roll”), nos había sorprendido con su primer disco Len Parrots Memorial Lift y en este no hace mas que confirmar lo que pensábamos de él: un borracho despreocupado que ama desesperadamente a Bowie y a Lou Reed y a los años 70. Un disco repleto de guiños a la época, con canciones inolvidables y adictivas, para escuchar después de una fiesta con la casa desordenada por la alegría.
Un regalo para todos los fans de Dinousar Jr. y Sebadoh, Lou abandona el low fi alternativo y se deja llevar por el pulso folk volviendo del viaje con las mejores canciones que haya escrito en su carrera. Las guitarras acústicas y su voz dominan un disco luminoso que confirma que hay cuando a los grandes próceres alternativos (Kurt Cobain, Edie Vedder) se les apaga el overdrive: una sensibilidad y emoción para la canción que conmueve.
La obra maestra del asturiano. Ya sabemos que Nacho ha aprendido la lección de sus faros: Bob Dylan y Leonard Cohen. Canciones de hermosos perdedores, ambientes viciados, amores perdidos y una colección de personajes (con los que N.V se confunde o se resguarda) que nos cuentan sus pesares con buena pluma y hasta nos arrancan una sonrisa. Imperdible: “El Hombre que casi conoció a Michi Panero” y la acidez y humor negro de su protagonista que instantes antes de morir exclama: “Y ahora brindo en paz por la humanidad y por lo bien que habita el mundo.”
Otra frase inmortal de esa canción de Nacho Vegas:
Largo ya de aquí, ¿qué quereis de mí?
¿es mi alma o es mi dinero?
si de uno carezco y la otra es una anomalía en esta vida…
Quién dijo qué y dónde
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