Niño rico y rebelde del East Village, fotógrafo voraz y el artista más prometedor de todo Manhattan, Dash Snow murió a los 27 años de sobredosis hace un par de semanas. Junto a sus familiares y amigos, la neoyorquina Deitch Projects Gallery organizó un homenaje en su memoria, con fotografías y videos inéditos.
Unidos para crear esta exposición conmemorativa, su familia y amigos respondieron a la convocatoria de la galería: reunir fotografías, videos y piezas de arte de sus colecciones particulares. Polaroids inéditas de su famosa colección también están incluidas en este tributo, abierto hasta el 15 de agosto.

Incluso toda la fachada de la galería fue pintada con el tag que Snow solía usar como graffiti, SACER. Y se dispuso un muro donde amigos y admiradores pueden escribir, pintar o pegar textos y obras de arte en su memoria.

Dash Snow comenzó tomando fotografías cuando era un adolescente autodestructivo. Sus Polaroids, como “un registro de la noche anterior que no podía recordar”, eran un retrato fragmentado de la existencia marginal.

Cubriendo los huecos de sus blackouts, sus fotografías abordan lo sórdido y el tabú desde una dislocada intimidad.

Creando un banco de imágenes de su memoria a través de su lente, se convirtió en un observador de su propia vida en una experiencia mediática disociativa.

En un género similar al de Nan Goldin y Richard Billingham, sus imágenes son siempre incómodas en su objeto: escenas de sexo, drogas, violencia y pobreza son documentadas con franqueza y honestidad.
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Fotos@Tiny Vices.
Vía XLR8R.