Subgénero que combina la electrónica de sintetizadores vintage con el funk, el skweee nació entre los fiordos de la península escandinava y desde allí se disemina por todo el mundo; con más fuerza desde que circula We Are Skweee, un documental que cuenta su historia y muestra a sus más encumbrados exponentes.
Clash Magazine llamó “Scandinavian R&B” a este híbrido entre el 8-bit (o chiptunes) y la IDM que debe su nombre al proceso de “squeeze” (exprimir) los mejores sonidos de una máquina.
Aunque incipiente, el skweee ya tiene un compilado, Skweee Tooth; un foro oficial, Nation of Skweee; y ramificaciones: combinado con el dubstep, dio lugar a una corriente conocida como Wonky.
Un grupo de artistas noruegos y finlandeses estuvieron invitados al Festival Sónar 2008, y de allí toma algunas de sus mejores imágenes el realizador italiano Iacopo Patierno para su documental, después de haberse sorprendido con la original escena en un viaje al norte.
Actualmente, en Escandinavia este sonido es difundido por vías como Flogsta Danshall, Harmönia o Dødpop; en Estados Unidos corre por cuenta Poisonous Gases y Titched; de Francia se encarga MAZOUT y en España lo propaga Lo Fi Funk.
We call it Skweee -mini preview from David Giese on Vimeo.
Fuentes: Mixside; Electronic Beats; XLR8R.