Hacia la mitad del pasado diciembre, una gigantografía apareció en lo alto de la calle Melrose, en California. Aunque bien pop, resultó evidente que
no se trataba del afiche original que promocionaba la muestra que el artista japonés
Takashi Murakami exhibe en el MOCA, desde octubre y hasta el próximo 11 de febrero.
El espectáculo duró dos días, luego desapareció. Y comenzaron las especulaciones.
Un mural firmado por el Banksy fue vendido por más de 200 mil libras –casi 410 mil dólares- en una subasta online realizada vía eBay. La obra que salió a la venta el lunes es una que se encuentra ubicada en Portobello Road, en West London, en la que un pintor old-school le da los últimos toques a una pintada con el nombre de su autor.
Reconocidos por sus trabajos en la vía pública,
un grupo de artistas callejeros de todo el mundo acudió al llamado del artista y curador
Michael De Feo a formar parte de la muestra
Behind the Seen. Objetos personales, trabajos en diferentes técnicas y estilos y
piezas que no fueron creadas precisamente para las calles conforman esta exhibición, con pinturas, fotografías, y esculturas de más de 30 artistas, en la
Galería Ad Hoc Art de Brooklyn.
Espacio y medio urbano a la vez,
Urballoon es
un globo aerostático equipado con un proyector y servicio de internet wireless, que permite al público intervenir enviando contenidos de textos e imágenes para exhibirlos en espacios públicos. Se trata de un proyecto que el artista
Carlos J. Gómez de Llarena comenzó en 2002, y
busca recrear en paralelo la esfera pública con la de los medios.
Originalmente como arte callejero,
el graffiti se propagó como un género estético en sí mismo, asociado a la música hip hop y la cultura skate, que
influyó tanto en el diseño como en la moda. Allí apunta la muestra
Graffiti Art and Fashion del Phoenix Art Museum, que hace foco en cómo la moda se apropia del graffiti a medida que va ganando terreno en el campo artístico, al entrar al museo.
Sostenida la respiración,
granos de azúcar y arena, minúsculos trozos de cabello y herramientras ultra precisas de diamante conforman su mesa de trabajo. Allí, desde hace años
Willard Wigan cuenta los latidos de su corazón antes de cada cincelada. Porque este inglés que a los 50 pasó de artesano a caballero también devino en
uno de los artistas contemporáneos mejor cotizados.
Algunas
linternas, LEDs o fuegos artificiales más una cámara de fotos de larga exposición es todo lo que se necesita para hacer graffitis con luces. La técnica es conocida como
Light graffiti y en su versión básica muy fácil de reproducir, según instrucciones del dúo alemán
Lichtfaktor.
Diez artistas del
street art de Nueva York crearon los envoltorios para una línea de chocolates que se se venden exclusivamente en la tienda
Chocolate Bar del West Village. Todo
a beneficio de All Stars Project, una organización que
busca talentos artísticos y deportivos en los barrios más pobres de la ciudad, en plan de alejar a los chicos de las calles.